jueves, 6 de diciembre de 2018

Oración para pedir por las personas que mueren.



Es espiritualmente muy útil y altamente valorado por Dios que, como miembros del Cuerpo de Cristo que somos, oremos los unos por los otros. Cuando un alma ha sido llamado a rendir cuentas ante el Señor, es muy piadoso que pidamos por ella, le conozcamos o no le conozcamos. 

¿Te imaginas que un alma pueda alcanzar la Misericordia de Dios debido a tu ruego por ella? ¿Sería grandioso, no? ¿Imaginas llegar al cielo y que muchas almas te reciban y te den gracias por esa oración que hiciste en el momento que te enteraste que fallecieron, aunque no las conocieras? Tu oración, como una obra de misericordia, puede conseguirles el cielo.

Podría ser que muchas almas que quizá merecían el castigo eterno sean enviadas solamente a purificarse en el purgatorio gracias a tu oración. 

Como decía el Venerable Arzobispo Fulton J. Sheen:

«Al entrar en el cielo los veremos, muchos vendrán hacia nosotros y nos agradecerán. Preguntaremos quiénes son y dirán:"una pobre alma por la que oraste en el purgatorio"».

Por eso te invitamos a que cada vez que escuches (en una plática, en la radio, en la tele, en una nota en internet, etc.) que alguien que murió, aunque no tengas ni la menor idea de quien era, hagas la siguiente oración:


«Padre, perdónale todos sus pecados por la obra redentora de tu Hijo Jesucristo en la cruz. Concédele una morada en tu Reino de los Cielos y la vida eterna. Amén.»

lunes, 3 de diciembre de 2018

Diferencia entre la Ascensión de Jesús y la Asunción de María.

Los Cristianos Católicos, desde los primeros siglos del cristianismo, hemos creído y celebrado tanto la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo como en la Asunción de Su Santísima Madre, la Bienaventurada Virgen María, ¿pero cual es la diferencia entre la Ascensión y la Asunción?

La diferencia reside en que Jesús ascendió al cielo por su propio poder, pues siendo verdadero Dios y verdadero Hombre, con la omnipotencia de su divinidad ascendió para sentarse a la derecha de Dios Padre. 

La Virgen María, por su parte, y debido a que Dios no permitió que viera corrupción el vientre donde Él decidió que se encarnara Su Divino Verbo, vientre que sirvió de Tabernáculo santo, fue asunta al cielo en cuerpo y alma por la voluntad y la fuerza de Dios. 

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Cómo rezar el Rosario de las Santas Llagas de Jesús.

El Rosario de las Santas Llagas nace de una revelación dada por nuestro Señor Jesucristo en el siglo XIX a la hermana María Martha Chambon, religiosa de la Orden de la Visitación. 

Entre otras cosas, el Señor le pidió difundir la devoción a sus Santas Llagas, signo del sufrimiento en la cruz que por amor padeció en favor nuestro, revelándole que sus llagas son un tesoro y una fuente infinita de la Gracia Divina, a la que debíamos recurrir sin cansancio todos los cristianos para obtener perdón, misericordia y muchas otras gracias particulares con las cuales sostener nuestra vida de fe.

Nuestro Señor Jesús le dijo a la Hermana María Martha: "Con estas invocaciones eres más poderosa que un ejército para detener a mis enemigos".

Así que recomendamos ampliamente practicar y difundir esta hermosa devoción.

¿Cómo rezar el Rosario de las Santas Llagas de Jesús?

Tomando la camándula (rosario), en la Cruz diremos: "Oh Jesús, Redentor Divino, se misericordioso con nosotros y con el mundo entero".

En las siguientes tres cuentas diremos: 

- Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero. (en la primera cuenta)

- ¡Perdón! ¡Misericordia, Jesús mío! Durante los presentes peligros, cúbrenos con tu preciosa Sangre. (en la segunda cuenta).

- Padre Eterno: Ten misericordia por la Sangre de Jesucristo, tu Hijo único; ten misericordia de nosotros, te lo suplicamos. Amén, amén, amén.

En las cuentas grandes, pensando en Jesús crucificado, haremos una adoración a cada una de las 5 Llagas (una por cada decena). Por ejemplo, en la primer cuenta grande, diremos:

Jesús mío, yo adoro las Santas Llagas de tus pies, y por el dolor que en ellas sufriste y la Sangre que de ellas derramaste, te suplico que perdones mis pecados y que tengas misericordia de mi alma y la de todos mis hermanos.

Padre Eterno, yo te ofrezco las Llagas de nuestro Señor Jesucristo, para que cures las llagas de nuestras almas.

En las 10 cuentas pequeñas diremos:

Jesús mío, perdón y misericordia, por los méritos de tus Santas Llagas.

En la segunda cuenta grande para iniciar la segunda decena, diremos:

Jesús mío, yo adoro la Santa Llaga de tu costado, y por el dolor que en ella sufriste y la Sangre que de ella derramaste, te suplico que perdones mis pecados y que tengas misericordia de mi alma y la de todos mis hermanos

Padre Eterno, yo te ofrezco las Llagas de nuestro Señor Jesucristo, para que cures las llagas de nuestras almas.

En la tercera, cuarta y quina cuenta grande solo cambiará la Llaga (Llaga de la mano izquierda, Llaga de la mano derecha, Llagas de la cabeza).
 

Al finalizar las cinco Llagas y para concluir el Rosario diremos tres veces:

Padre Eterno, yo te ofrezco las Llagas de nuestro Señor Jesucristo, para que cures las llagas de nuestras almas.
 

miércoles, 21 de noviembre de 2018

El Credo de Nicea refuta la doctrina protestante.

El protestantismo intenta justificar sus doctrinas como la 'sola scriptura' arguyendo que la Iglesia primitiva de los primeros siglos tenía solo por regla de fe y autoridad a la Escritura y que por tanto lo único que habría hecho Lutero sería intentar volver a las "raíces" del cristianismo antiguo. Hay toneladas de pruebas de que la Iglesia primitiva nunca practicó la 'sola escritura' ni algo remotamente parecido, pero una prueba particularmente esclarecedora es el propio Credo Niceno (o Nicenoconstantinopolitano), el cual incluso es aceptado y reconocido por ciertas corrientes y denominaciones protestantes. Por eso decimos:

Tan claro es que la 'Sola Escritura' nunca fue el criterio de fe y autoridad en el Cristianismo primitivo, que la Confesión de Fe Cristiana más antigua y universal (el Credo de Nicea) no dice por ninguna parte "Creemos en la Biblia" (cuyo canon por entonces ni siquiera se había definido), ni menciona siquiera a las Escrituras, sino que confiesa: "Creemos EN LA IGLESIA, que es Una, Santa, Católica y Apostólica", dejando claro que el criterio de autoridad era eclesiástico (todo lo que enseñara la Iglesia -por medio de la Escritura y de la Tradición- en tanto que depositaria de la revelación completa recibida por Cristo y los apóstoles) y no solo escritural.


jueves, 8 de noviembre de 2018

Carta a una madre que ha perdido un bebé (Beato Charles de Foucald)

Charles de Foucald.

El beato Charles de Foucauld, al enterarse de la muerte de un hijito de su hermana Mimí, llamado Regis, le escribe a ella desde Nazareth dos cartas, fechadas una el 12 de febrero de 1900 y la otra el 14 de febrero de 1901.

Estas dos cartas nos presentan con sencillez y claridad sobrenaturales el misterio de la muerte de los pequeños inocentes. De modo eminente se cumplen en ellos las palabras de nuestro Señor: a ellos les pertenece el Reino de los Cielos (Lc 18,16).


Nazarteh (Tierra Santa) 12 de febrero 1900

Mi querida Mimí:

Termino de recibir el telegrama que me enviaron ayer. Has debido tener una gran pena por la muerte de este niño y al saber lo mucho que sufres yo también estoy muy apenado. Pero, te confieso que me siento embriagado de gozo y agradecimiento al pensar que tú, mi pequeña, pobre viajante y peregrina de este mundo, eres ya la madre de un santo... tu hijo, ese ser a quien has dado la vida está ya en ese cielo al que todos aspiramos y por el cual suspiramos. He aquí que, en un instante se ha convertido en el mayor de sus hermanos, mayor que sus mismos padres, mayor que todos los hombres mortales.

¡Oh, cuánto más sabio es que los mismos sabios! Todo lo que para nosotros es un enigma, para él es claridad, todo lo que perseguimos al precio de una vida de lucha e incesantes combates, él lo ha conseguido. Todas esas maravillas que el ojo del hombre no puede ver ni sus oídos escuchar, ni su entendimiento comprender, él las ve, las escucha y goza de ellas. Disfruta por toda la eternidad de una felicidad que no tiene fin, y bebe en la copa de las divinas delicias. Contempla a Dios en la plenitud del amor y de la gloria entre los santos y los ángeles, en el coro de las vírgenes que acompañan al Cordero y del cual forma parte.

Él, pequeño ángel, protector de tu familia, ha llegado a la Patria es un rápido vuelo y sin penas ni incertidumbres; por la libertad de Nuestro Señor Jesucristo, goza por toda la eternidad de la vista de Dios, de Jesús, de la Santísima Virgen, de San José y la dicha infinita de los elegidos...

¡Cuánto debe amarlos! Lo mismo que tú, toda la familia cuenta ya con un tierno protector.

¡Qué felicidad y qué honor tan grande ser la madre de un habitante del Cielo, tener un santo en la familia! Te lo repito, al pensar en esto me siento arrebatado de admiración.

Se consideraba bienaventurada a la madre de San Francisco de Asís porque asistió a la canonización de su hijo. ¡Mil veces más dichosa eres tú! Sabes, igual que ella, que tu hijo es un santo en el cielo, y esto lo sabes desde los primeros días de ese hijo bendito, sin verlo atravesar, por decirlo así, toda una vida de dolor.¡Cuán reconocido te está! Al dar la vida a tus otros hijos, les has dado al mismo tiempo que la esperanza de la felicidad celestial, el tener que someterse a muchos sufrimientos para poder alcanzarla; a éste, desde el primer instante le has dado la realidad de la felicidad celestial y está sin incertidumbre, sin espera, sin mezcla de pena alguna. Cuán feliz es y cuán bueno es Jesús de recompensar a este inocente con una corona imperecedera de gloria inefable, sin haber tenido que librar ningún combate. Éste es el premio del Santo Bautismo.

Él sufrió y combatió mucho para poder salvar a los suyos sin que tengan ningún mérito de su parte. Él tiene suficientes méritos para introducir en el Reino de su Padre a todos aquellos que Él quiera y a la hora que disponga.

Querida mía, no estés triste, antes bien repite con la Santísima Virgen: “El Señor ha hecho en mí cosas grandes; las generaciones me llamarán bienaventurada”. Bienaventurada, sí, porque aquel que has llevado en tu seno está en este momento resplandeciente de gloria eterna; porque eres la madre de un santo y porque a la semejanza de la madre de San Francisco has conocido en vida la felicidad inmensa de pensar en tu hijo como en un santo sentado por toda la eternidad a los pies de Jesús, reclinado eternamente sobre su corazón, en el amor y la luz de los ángeles y bienaventurados.


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Nazareth (Tierra Santa) 14 de febrero de 1901

Que el pequeño Regis esté siempre presente en la conversación familiar; piensen en él. Que no sea olvidado ni su nombre pasado en silencio por sus hermanitos; hablen siempre de él como de un ser viviente. Está más vivo que nosotros los que habitamos esta tierra. De todos sus hermanos él es el único que está realmente vivo, pues él tiene la vida eterna, que, desgraciadamente nosotros podemos perder como la han perdido tantos otros, y que nuestro querido Regis nos ayudará a obtener. Me encomiendo a él a menudo y con fruto, le pido me enseñe a rezar. Pídeselo tu también y enséñale a tus hijos a invocarlo en sus necesidades. ¡Él los quiere mucho a todos y es tan poderoso!

viernes, 26 de octubre de 2018

Oración para adorar todos los días a Jesús Eucaristía

 
Te entrego y te ofrezco mi adoración, Jesús Eucaristía; te adoro en todas las hostias consagradas del mundo, te adoro en esta hostia santa que estoy contemplando frente a mí [lo que está en rojo se omite si no se está frente al Santísimo], te adoro en todas las hostias reservadas en cada uno de los Sagrarios de la tierra. Hago un acto de adoración a todas las hostias expuestas en las custodias para las Horas Santas o en las capillas de Adoración Perpetua, adoro del mismo modo las hostias ya consagradas que se encuentren sobre los altares en todas las Misas que se están realizando por el mundo en este momento. 

Pero también te adoro, oh Jesús Eucaristía, en todas y cada una de las partículas consagradas que se desprenden de la hostia y en las que sabemos que, a pesar de ser casi imperceptibles, estás completamente Tú; te adoro en las pequeñas partículas que quedan en los dedos de los sacerdotes, de los diáconos o de los ministros extraordinarios de la Eucaristía. Te adoro en las partículas que quedan sobre el altar, en los cálices, en los copones, en los purificadores, en los corporales, en las patenas y en cualquier otra superficie o elemento litúrgico. Y te adoro especialmente, Jesús mío, en cada una de las partículas que, por accidente o por imprudencia, caen al suelo al momento de distribuir el Divinísimo Sacramento, allí también te adoro, Señor.

lunes, 15 de octubre de 2018

Cómo se pronuncia el Ave María en latín

Cómo se pronuncia el Ave María en latín (ver pronunciación en el video)

Ave Maria,
gratia plena,
Dominus tecum,
benedicta tu in mulieribus,
et benedictus
fructus ventris tui, Iesus.

Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc
et in hora mortis nostrae.
Amen.

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