lunes, 28 de octubre de 2019

El devoto de San Judas Tadeo debe ser antes que todo un buen devoto de Jesucristo


Si eres devoto de San Judas Tadeo, está bien, pero nunca olvides que San Judas era devoto de Nuestro Señor Jesucristo; fue siervo y discípulo de Jesús. El centro de nuestra fe siempre debe ser Cristo, y el mejor ejemplo es la imagen de San Judas, ¿ya viste a quien tiene en el centro de su corazón? ¡A JESÚS! En el centro de tu corazón también debe estar Jesús.

No permitas que tu devoción se desvíe, San Judas, como nuestro hermano en Cristo que ya goza de la presencia del Señor en el cielo, puede ayudarnos intercediendo, pero el único Todopoderoso que puede concedernos milagros es Dios.


Los Católicos no somos "sanjudistas", somos CRISTIANOS.

miércoles, 16 de octubre de 2019

El purgatorio en Mateo 5, 25-26.

 
Pregunta de un protestante: Quiero que usted me diga de donde sacaron los católicos la teoría del purgatorio, ya que la biblia no lo menciona; ningún profeta, ningún apóstol, ni aún el mesías hablo de ese lugar, por eso le pido me indique de dónde sacaron esa teoría

Respuesta desde la fe católica: La biblia sí nos habla del purgatorio, que no esté escrito el término "purgatorio" no significa que no se hable del lugar que con ese nombre es descrito teológicamente. Purgatorio solo es un término teológico que es usado para describir una verdad que está implícita en la biblia. Lo mismo que ocurre con la palabra "Trinidad", no aparece escrita en ninguna parte de la biblia, y ni Jesús, ni los profetas, ni los apóstoles jamás la mencionaron, pero es un término teológico usado por la Iglesia que explica la naturaleza de Dios. 

Volviendo al tema, Jesús sí habló del purgatorio. Lo explicaré de manera rápida y sencilla, pero primero dejemos claro en lo que estamos de acuerdo: ¿Reconocemos que el infierno es eterno, verdad? Creo que estamos de acuerdo que del infierno NO se puede salir jamás. Y al mismo tiempo sabemos que en el cielo hay un gozo completo, no hay castigo alguno. 

Ahora bien, si el cielo es gozo eterno y el infierno es castigo eterno, ¿de qué lugar nos habla Jesús en Mateo 5, 25-26? Vemos que allí Jesús habla de un lugar temporal. Veamos qué nos dice el Señor (lo que va entre corchetes es mí explicación):

"25. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino [O sea, en pocas palabras, conviértete mientras vas caminando por esta vida, ya que luego de la muerte no hay oportunidad de convertirse]; no sea que tu adversario te entregue al juez [el Juez obviamente es Cristo que nos juzgará luego de nuestra muerte] y el juez al guardia, y te metan en la cárcel [la cárcel evidentemente es el purgatorio, ahora veremos por qué]. 26. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo." [Si sabemos que el infierno es eterno, que nadie nunca jamás podrá salir del infierno por el resto de la eternidad, pero Jesús dice que se saldrá de la cárcel hasta que se pague una pena temporal (pagar hasta el último céntimo), entonces dicha cárcel no puede ser el infierno, sino necesariamente un estado TEMPORAL, pasajero, o sea el purgatorio, que es un estado temporal, pasajero, no eterno, previo a entrar al gozo eterno del cielo].


martes, 15 de octubre de 2019

El aborto como negación del principio de igualdad entre los seres humanos.

 
Si lo razonas fríamente, la posición pro-aborto es escandalosamente abominable y contraria al principio de la igualdad entre los seres humanos, pues solo merecen vivir aquellos que han sido "deseados", lo que ya de por sí divide a las personas en las categorías de "deseadas" e "indeseadas", entre personas "planeadas" y otras que son un "error" o un "accidente".

Según la lógica detrás del "derecho al aborto", si no se tenía contemplado que un ser humano en específico existiera, aunque ahora exista, se le puede eliminar, pues el criterio es que no fue "deseado", no tuvo la fortuna de ser "el plan de alguien" y ahora su existencia depende de la decisión de un tercero. Solo pensémoslo, alguien más se arroga el derecho de decidir si preserva la vida de otro o si le pone fin, como si fuera su dueño, como si la persona que está creciendo en el vientre fuera simplemente una mera propiedad, ¿acaso esto no suena claramente a esclavitud? 

Visto así, el aborto es como la discriminación racial, pero millones de veces peor, es el culmen del desprecio y la exclusión de un ser humano en función de los intereses de alguien más. Aun aquel que es discriminado o excluido por su color de piel tiene la posibilidad de cambiar su situación a lo largo de su existencia, luchando por sus derechos para ser reconocido en su inalienable dignidad humana, pero al ser humano abortado se le priva del primero de los derechos, el derecho del que dependen todos los demás, el derecho a vivir, pues si no existes, ya no tienes derecho a nada. 

Al negársele el derecho a vivir, se destruyen de facto todos los demás derechos humanos de los que es sujeto una persona. El aborto es un gigantesco retroceso en la lucha de siglos por el reconocimiento de los derechos del hombre.

Es increíble que personas que se consideran "progresistas", y dicen estar a favor de la igualdad entre todos los seres humanos no se den cuenta de la monstruosidad que están defendiendo. 

miércoles, 9 de octubre de 2019

Jesús, único mediador entre Dios y los hombres; María mediadora de las gracias. Explicación a una hermana separada.


Una hermana separada, miembro de una denominación bautista particular (de corriente calvinista), me cuestionaba cómo es que los cristianos católicos podíamos afirmar que Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres y al mismo tiempo admitir que María es 'mediadora', lo que, a su entender, era una grave contradicción, lo mismo que llamarle a María 'puerta del cielo' en las letanías, cuando Jesús dice en el Evangelio de San Juan que Él es la puerta.

¿Cómo se aclaran y resuelven estas aparentes contradicciones? Lo podemos ver a continuación (lo siguiente es la respuesta que se le dio a esta hermana protestante):

Me preguntas “¿cómo es que se declarara mediador a otro más que a Cristo, y se dice de otro que es “puerta del cielo” aparte de Cristo?”

Te respondo: ¿Mediador con respecto a qué? Porque si nos referimos a la mediación de la nueva alianza de Dios con los hombres, la Iglesia católica enseña -como lo verás más adelante con una cita del Catecismo- que el único mediador es Cristo, nadie más.

El problema es que ustedes ven un título o un concepto y en lugar de preguntar a qué se refiere la Iglesia hacen conjeturas apresuradas.

Cuando la Escritura dice “hay un solo mediador entre Dios y los hombres” se refiere al sentido pactual, en que la Nueva Alianza tiene a Cristo por único mediador, siendo su sacrificio el medio de reconciliación de Dios con el hombre pecador. Y de éste sacrificio mediador surge toda la obra de evangelización, a la que Dios nos ha querido asociar a todos (incluida a su madre).

Pero bueno, el punto es que cuando la Iglesia le llama mediadora a la Virgen especifica muy claro que es mediadora DE LAS GRACIAS, NO DEL PACTO. La Iglesia cree que Dios, porque así le ha placido en su soberanía, ha querido utilizar a la Virgen como un medio para hacer llegar gracias y bendiciones a su pueblo, eso NO invalida la única mediación de Cristo, por medio de su sangre, con respecto a la Nueva Alianza.

Y cuando le llama “puerta del cielo”, es por algo muy sencillo: Porque Cristo entró al mundo a través de ella. Ustedes confunden “la dirección” de esa puerta, no se le llama puerta “de aquí hacia allá”, sino que fue la puerta utilizada por Cristo “de allá hacia acá”. ¿O acaso no fue María la puerta por la que Dios hecho hombre entró al mundo?

También me dices: «O ¿qué es lo que se debe entender cuando se dice de ella que “puede librar las almas de muerte”?»

Aquí es donde ustedes los protestantes comienzan a fabricar una especie de competencia extraña entre Jesús con su propia madre. María es una sierva e instrumento de Dios, y como sierva e instrumento, Dios ha querido asignarle ciertas tareas, algo que no debería asombrar ni escandalizar a nadie, tomando en cuenta que a TODOS LOS BAUTIZADOS nos ha constituido instrumentos para colaborar en su plan de salvación. ¿O no colaboramos con Dios en la salvación de un alma si la traemos al conocimiento y la fe de Cristo? Pues claro que sí, y no porque Dios nos necesite, sino porque nos ha querido asociar a su obra de redención. Dios te salva -casi siempre por medio de otros que te llevan a Cristo- y luego tú, a su vez, participas en la salvación de otros, (no como causa efectiva, que es únicamente el sacrificio de Cristo, claro está, sino predicando o intercediendo por la conversión de alguien, etc.)

¿Hay que escandalizarnos entonces porque María puede librarnos de la condenación? Primero, antes de hacer conjeturas apresuradas, deberíamos preguntarnos a qué se refiere esto. ¿Es librarnos de la muerte aparte de Cristo o como instrumento supeditado a la obra de redención de Cristo? Por supuesto que es en función del papel que ella cumple en la obra de salvación de su Hijo, no por su cuenta propia. Evidentemente María no puede ayudar a librar a nadie de la muerte que no tenga a Cristo como Señor.

María puede obtenernos con sus ruegos (toma en cuenta que rogar ya de antemano implica una subordinación a Dios, por eso es que le ruega) tal o cual gracia para nuestra conversión, y podrá también , quizá como muchos otros santos (posiblemente incluidos hasta protestantes que se han salvado) abogar ante el Justo Juez en nuestro juicio a la hora de la muerte, etc., pero siempre su papel emana de lo que Cristo hizo en la cruz.

O sea, en efecto, el único que puede librar de la muerte es Dios, lo que no niega la participación de sus santos en esta obra.

O dime, si evangelizas a un pagano que adora a alguna falsa deidad o a algún pecador empedernido y lo llevas a Cristo, ¿no estás librándolo de la muerte, en el sentido de que le estás llevando a aquel que le ofrece la vida?

En el fondo, Ana, muchas de las atribuciones que le damos a la Virgen son características de la participación de todos los cristianos en la obra de Cristo, solo que creemos que María, por su relación singular con Cristo, tiene precisamente un rol bastante singular en esa participación.

Te cito el siguiente numeral del Catecismo que creo que sintetiza perfectamente lo que te estoy explicando con respecto a que Cristo nos ha querido unir a su obra de salvación, aunque su madre está unida de una manera singular (en este sentido, diría yo, todos somos “corredentores” con Cristo cuando le anunciamos el evangelio a alguien o intercedemos orando para obtenerle de Dios la gracia de la conversión, de ahí que tampoco debería ser un escándalo decir que la Madre del Señor tenga un papel en esta misión "corredentora" con Cristo en la que participamos todos los cristianos). Ahora sí para finalizar te cito el Catecismo:

«Nuestra participación en el sacrificio de Cristo

618 La Cruz es el único sacrificio de Cristo "único mediador entre Dios y los hombres" (1 Tm 2, 5). Pero, porque en su Persona divina encarnada, "se ha unido en cierto modo con todo hombre" (GS 22, 2) Él "ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de Dios sólo conocida [...] se asocien a este misterio pascual" (GS 22, 5). Él llama a sus discípulos a "tomar su cruz y a seguirle" (Mt 16, 24) porque Él "sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas" (1 P 2, 21). Él quiere, en efecto, asociar a su sacrificio redentor a aquellos mismos que son sus primeros beneficiarios (cf. Mc 10, 39; Jn 21, 18-19; Col 1, 24). Eso lo realiza en forma excelsa en su Madre, asociada más íntimamente que nadie al misterio de su sufrimiento redentor (cf. Lc 2, 35):».


miércoles, 25 de septiembre de 2019

Breve conversación con un protestante para entender qué es el Purgatorio.

  
Una de las doctrinas menos comprendidas de la fe católica es la del Purgatorio. Toda clase de afirmaciones extrañas surgen cuando se habla de esta enseñanza, como por ejemplo afirmar que se trata de "una vía distinta de salvación de la que nos ofrece Cristo por medio de su sacrificio", por lo que, según los críticos de esta doctrina, el purgatorio sería una "negación" del sacrificio de Jesús en la cruz, cuando en realidad el Purgatorio NO es una vía de salvación, sino un estado de última y definitiva purificación para los que murieron en gracia de Dios (o sea, salvos por los méritos de Cristo).  

La muy breve conversación que presento a continuación será muy didáctica para entender cual es la función del purgatorio dentro de la fe Cristiana. Debajo de la conversación dejo un video donde profundizo más en este tema con citas bíblicas.

Hace poco tuve esta conversación con un protestante sobre el purgatorio:

Católico: - ¿Puede entrar o habitar algo imperfecto en el cielo?

Hermano protestante: - No, porque ahí todo es pureza absoluta y perfección, pero aunque no sea perfecto soy salvo, por que soy salvo por los méritos de Cristo, no por los míos, para salvarme tengo que aceptar a Cristo, no ser perfecto.


Católico: - Bien, en eso estamos de acuerdo, no necesitas ser perfecto para salvarte, pero sí necesitas ser perfectamente puro para entrar al cielo; así que supongamos que eres salvo, está bien, ¿pero eres perfecto?

Hermano protestante: - No...

Católico: - ¿Y si no eres perfecto y no puede entrar nada imperfecto al cielo a dónde irías si mueres en este mismo instante?

Hermano protestante: - Pues Dios me haría perfecto para poder entrar al cielo, pero eso no significa que tenga que pasar por un purgatorio, él simplemente con su gracia me limpiaría de todo y me haría completamente perfecto.

Católico: - ¡Bingo! Es que precisamente ese proceso en que Dios, con su gracia, te limpia de todo y te hace perfecto para poder entrar el cielo, es a lo que llamamos purgatorio. El purgatorio es un estado y un proceso de purificación y santificación definitiva para que los salvos puedan entrar al cielo. En el fondo crees en el purgatorio sin saberlo.



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¿Qué es y para qué existe el Purgatorio?

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Capilla de Adoración Perpetua del Santísimo (transmisión en vivo 24 horas).

 
Siendo creados por Dios, la principal vocación de todos los seres humanos es la comunión con Dios; buscarle, hablarle, transitar esta vida terrena en su amistad en la espera de encontrarnos definitiva y eternamente con Él en el cielo, y por su Gracia podemos entrar en comunicación con Él a través de Jesús Eucaristía, que está presente en todas las hostias consagradas del mundo con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

Sabemos que Dios, ofendido por la maldad humana, en su Divina Misericordia nos proporcionó la razón para volver a la amistad con Él, dándonos a su Hijo Jesús, que vino al mundo para morir por nosotros y reconciliarnos, por medio del ofrecimiento de Su Cuerpo y Su Sangre, con Dios Padre.

Y si bien Jesús físicamente ascendió al cielo para sentarse a la derecha del Padre, dejó sacramentalmente para siempre Su Cuerpo en la tierra por medio de la Eucaristía, donde realmente permanece de manera sacramental, y es allí donde podemos buscarle y encontrarle todos los días de nuestra vida, hasta que lo veamos cara a cara en el cielo.

Y aunque lo mejor, lo más correcto y lo más beneficioso para nuestra vida espiritual es acudir directamente a adorar el Santísimo Sacramento de manera personal ante el Sagrario o expuesto en una Hora Santa o en una Capilla de Adoración Perpetua, sabemos que esto no siempre es posible, y una posibilidad de adorar a nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía es a través de la transmisión en vivo desde una Capilla de Adoración.

En esta señal del canal católico 'Catholify' puedes ver el Santísimo Sacramento en una señal que se transmite en vivo las 24 horas del día desde la Capilla del Santísimo en la Parroquia Our Lady of Sorrows en Birmingham, Alabama.

jueves, 29 de agosto de 2019

Las 24 hermosas Súplicas a Nuestro Señor Jesucristo de San Juan Crisóstomo.

 
San Juan Crisóstomo es uno de los llamados 'Santos Padres de la Iglesia Primitiva', es uno de los Cuatro Grandes Padres de Oriente. 

Los Padres de la Iglesia llevan ese título porque debido a sus aportes doctrinales y espirituales pusieron la semilla y sentaron en los primeros siglos del Cristianismo las bases teológicas, doctrinales, litúrgicas y morales de la Fe de la Iglesia Cristiana. 

Hasta nuestros días las Iglesias católicos de ritos orientales siguen celebrando la Misa cuyo marco litúrgico se atribuye a San Juan Crisóstomo en el siglo IV. 

Estas 24 súplicas al Señor son atribuidas a este gran santo y muchos cristianos en oriente las recitan diariamente.

La tradición oriental afirma que son 24 en alusión a las 24 horas del día, en el sentido de que debemos rogar al Señor a toda hora, aunque claro está que se pueden hacer todas de una sola vez, por ejemplo, al inicio del día.

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Los 24 'Oh Señor' de San Juan Crisóstomo.


1. Oh Señor, no me prives de Tu Bendición Celestial.

2. Oh Señor, líbrame del tormento eterno.

3. Oh Señor, si yo pequé por pensamientos, palabras o acciones, perdóname.

4. Oh Señor, líbrame de toda ignorancia, de la mezquindad del alma y de la dureza del corazón.

5. Oh Señor, líbrame de toda tentación.

6. Oh Señor, ilumina mi corazón oscurecido por los deseos del maligno.

7. Oh Señor, siendo yo un ser humano, soy pecador. Siendo el Señor Dios, perdóname en Tu Amor, pues Tú sabes que mi alma es débil.

8. Oh Señor, envía tu Gracia en mi auxilio, para que yo pueda glorificar Tu Santo Nombre.

9. Oh Señor Jesucristo, inscribe a Tu siervo en el Libro de la Vida y concédeme un fin bendecido.

10. Oh Señor mi Dios, aunque no haya hecho el bien para Ti, sin embargo concédeme, de acuerdo con Tu Gracia, que pueda comenzar a hacerlo.

11. Oh Señor, rocía mi corazón con Tu Gracia.

12. Oh Señor del Cielo y de la tierra, acuérdate de mi, Tu siervo pecador, impuro y frío de corazón, en Tu Reino.

13. Oh Señor, acepta mi arrepentimiento.

14. Oh Señor, no me abandones.

15. Oh Señor, sálvame de la tentación.

16. Oh Señor, concédeme pensamientos puros.

17. Oh Señor, concédeme las lágrimas del arrepentimiento, el recuerdo de la muerte y el sentido de la paz.

18. Oh Señor, concédeme la humildad, la caridad y la obediencia.

19. Oh Señor, concédeme la confesión de los pecados.

20. Oh Señor, concédeme la tolerancia, la magnanimidad y la dulzura.

21. Oh Señor, sitúa en mí la fuente de todas las bendiciones: el temor de Ti en mi corazón.

22. Oh Señor, concede que pueda amarte con todo mi corazón y toda mi alma, y que pueda obedecer siempre tu voluntad.

23. Oh Señor, defiéndeme de las personas y también de los demonios, de las pasiones, de todos los errores.

24. Oh Señor, que creó al todo y que sobre el todo ejerces Tu Voluntad, haz que Tu Voluntad también me tome, yo pecador, por Tu Eterna Bendición. Amén.
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