martes, 13 de agosto de 2019

Oración del padre Ghislain Roy para liberación por haber estado en el ocultismo o nueva era (yoga, reiki, astrología, etc.)



En el nombre de Jesús rechazo a Satanás; en el nombre de Jesús rechazo todo espíritu de mal, de desgana de vivir. En el nombre de Jesús rechazo todo espíritu de ira, de tristeza, de miedo, de desanimo. En el nombre de Jesús rechazo todo espíritu de pensamiento negativo, de obsesión. 

En el nombre de Jesús, que todo lo que no sea de Jesús salga de mí definitivamente. 

En el nombre de Jesús rechazo todo espíritu de reiki, de yoga, de astrología, de cartomancia. En el nombre de Jesús, que todo espíritu de prácticas ocultistas salga de mí definitivamente para ir al pie de la cruz de Jesús. 

Renuncio a todo espíritu de angustia. 

Virgen María, libera definitivamente mi corazón de todo aquello que no es de Jesús.

Jesús, creo que me estás liberando en este momento de todo espíritu de música que no viene de ti. La Sangre de Jesús me libera. La Virgen María me libera.

Gracias Jesús, gracias Jesús, gracias Jesús.

Que todos esos espíritus sean llevados al pie de la cruz de Jesús, ahí donde fueron vencidos por la Sangre de Jesús. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Padre Ghislain Roy.

sábado, 10 de agosto de 2019

Consagración a Jesús en el Santísimo Sacramento

 
Señor Jesús, creo que estás realmente presente en la Santa Eucaristía. Por tu presencia, renuevas tu muerte y resurrección para que todos los hombres crean en el amor del Padre y, así, lo amen como tu lo amas. Tú deseas que todos los que creen estén unidos en ti y, por tu Espíritu Santo, entren en comunión con el Padre en una sola ofrenda contigo.
 

En tu designio de amor nos has reservado un lugar también a nosotros. Por el bautismo me incorporaste a ti. Ahora, con la presencia en la Eucaristía, vienes a mi encuentro. No pudiendo sustraerme a tu invitación, me consagro hoy a tu amor presente y operante en este Santísimo Sacramento.
 

Por este acto de ofrenda en unión contigo, quiero vivir las promesas de mi bautismo y los compromisos que asumen aquellos que se consagran a la reparación eucarística.
 

Me comprometo de forma especial a participar en la Santa Misa como la pequeña hostia que desea ofrecerse, inmolarse y darse en unión contigo. Mi anhelo es extender este encuentro vital contigo a toda mi vida, uniendo mis actos a tu sacrificio eterno y prolongando tu inmolación y ofrenda en las distintas circunstancias de mi jornada. También quiero, Jesús, vivir unido a ti en este misterio de la Eucaristía para suplir la falta de caridad en tu Cuerpo Místico.

Deseo colmar los vacíos de amor de nuestros hermanos olvidadizos, reparando todas sus infidelidades, traiciones, negligencias y frialdades. Quisiera que roda mi vida fuera el eco del mensaje eucarístico de tu amor salvador. Me comprometo a llevar ante el Sagrario a otras almas dispuestas a dejarse invadir por ti y consumir en el ardiente deseo de la gloria del Padre y de la salvación de sus hermanos, a fin de que las peticiones de tu Corazón encuentren una mayor acogida y una respuesta más generosa. 

Y tú, oh Virgen María, que estás presente en el altar como lo estuviste en el Calvario, acoge mi consagración y hazla digna del amor de tu Divino Hijo. Te pido la gracia de poder imitarte y tomar parte, cada día de mi vida, en las disposiciones de tu Corazón Inmaculado totalmente consagrado a la persona y obra redentora de tu Hijo. Me entrego a ti: sírvete de mí para dar a conocer, amar y glorificar a Jesús, presente y activo en el Santísimo Sacramento del altar. Amén.

lunes, 29 de julio de 2019

Respondiendo preguntas sobre nuestra fe: ¿Cuál es el propósito de la liturgia?

 
Pregunta: ¿Cuál dirían ustedes que es el fin o propósito de la liturgia tanto protestante como de la liturgia católica?

Respuesta: No me sería propio a mí contestar cuál es el propósito de la "liturgia protestante", puesto que el protestantismo es tan amplio, y muchas veces tan contradictorio entre sí, que incluso algunas corrientes o denominaciones  rechazan absolutamente el concepto mismo de liturgia, por lo que no cuentan con ninguna. Otras denominaciones, como la luterana o la reformada más clásica preservan elementos de la liturgia católica, aunque rechazando lo elemental y sustancial, lo que realmente la hace liturgia, que es el sentido propiciatorio de la Misa al tratarse de la verdadera renovación del ofrecimiento de Cristo al Padre por nuestros pecados.

En el caso de la liturgia católica, su fin es hacer lo que Dios dijo que debía de hacerse. La Misa es el culto querido e instituido por Dios por medio de  Jesús cuando dijo: "hagan esto [o sea realizar el sacrificio incruento de su Cuerpo y su Sangre bajo los signos del pan y del vino] en memoria mía".

La liturgia no es un mero acto humano, dice Benedicto XVI que si así fuera no serviría para absolutamente nada salvo para engañarnos a nosotros mismos. Es porque fue deseada por Dios por lo que la liturgia tiene sentido. 

Y la liturgia tiene sentido porque es la forma en que la Iglesia peregrina se une en el tiempo a lo que de perpetuo hace la Iglesia triunfante en la eternidad, adorar a Dios "dándole culto día y noche en su Santuario" (Ap. 7, 15), pero no diseñando tal o cual modelo de adoración que nos parezca más o menos correcto, sino tal como ocurre en el cielo según lo relata el libro de Apocalipsis, con la asamblea de los redimidos, que están  ante la presencia del Cordero, y con y por medio del Cordero, adoran al Padre que está sentado en el trono, y que es lo que hacemos en la Misa; el Ministro invoca al Espíritu Santo para que por su poder nuestros dones de pan y vino se conviertan en el Cordero de Dios, y con Él, ofrecernos al Padre. 

Cuando comienza la Misa es como si se abriera una ventana en el tiempo que nos une con la eternidad, con el cielo, y como asamblea en la tierra nos unimos a la "reunión solemne y asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos" (Hebreos 12, 22-23).

Por eso la Iglesia siempre ha visto la liturgia como el cielo en la tierra

Alfredo Rodríguez

miércoles, 17 de julio de 2019

Sí, soy católico, por esto y más.


- ¿Eres católico?
 

- Sí
 

- ¿De esa Iglesia llena de curas pederastas?

- Aunque no es una justificación, solo alrededor de un 0.3% del clero ha estado involucrado en esos penosos casos, así que eso de “llena” es un tanto exagerado.
 

- Pero en fin, han surgido de esa Iglesia y tú eres parte de ella.
 

- Sí, han surgido de esa Iglesia de la que también han surgido durante 2000 años miles y miles de santos, conocidos y anónimos, con vidas ejemplares e intachables que han sabido imitar en grado excelso la vida de Cristo en el servicio y el amor al prójimo; de esa misma Iglesia que fundó y sostiene la Organización de Caridad más grande del mundo, Cáritas Internacional; de esa misma Iglesia que atiende gratuitamente a miles de ancianos abandonados, de enfermos terminales o niños huérfanos en miles de asilos, hospitales y orfanatos atendidos por religiosos y laicos a lo largo y ancho de toda la tierra; de esa misma Iglesia que cada domingo educa ciudadanos haciendo escuchar a millones de personas en la Misa alguna predicación sobre cosas buenas, como lo bueno que es amar a los semejantes, ser fiel a tu pareja, no robar, ayudar al enfermo o al pobre, etc. –que luego no todos lo apliquen, es otra cosa-; esa misma Iglesia que aporta un valor incalculable a la salud del tejido social agrupando a decenas de miles de niños, adolescentes y jóvenes en los grupos parroquiales donde conviven sanamente y reciben formación en valores morales que les mantienen alejados de las drogas, de las pandillas y de la delincuencia, que les desarrollan una personalidad apta para la convivencia pacífica en sus comunidades y que hacen innumerables actividades de ayuda social y caritativa de la que se beneficia toda la sociedad. SÍ, SÍ SOY PARTE DE ESA IGLESIA.

miércoles, 10 de julio de 2019

Era un exitoso Doctor en Microbiología, Jesús lo llamó al Sacerdocio.



Compartimos el hermoso testimonio vocacional de Gerardo Ramos Alfano, seminarista del Seminario de Monterrey, México, que siendo un exitoso académico con un Doctorado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Nuevo León fue llamado por Nuestro Señor Jesucristo al Ministerio Sacerdotal.

Demos Gloria a Dios y sigamos orando por las vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales. 

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Testimonio vocacional.

Comencé mis estudios en el Seminario de Monterrey el 8 de agosto del 2009, después de asistir durante un año al proceso vocacional y a dirección espiritual. Recuerdo cómo esperaba con alegría cada fin de semana de retiro para asistir. Siempre buscaba la manera de estar libre ese domingo para no faltar a ninguno. De los días más felices que he tenido en mi vida tengo muy presente el día de ingreso al Seminario Menor después de la misa de inicio de cursos en la Basílica de Guadalupe.

Pero todo tiene un antecedente: durante siete años y medio trabajé para la Universidad Autónoma de Nuevo León, soy Biólogo egresado de esta Casa de Estudios, también obtuve el grado de Maestría en Ciencias con especialidad en Inmunobiología y el Doctorado en Ciencias con especialidad en Microbiología; fui profesor investigador en la Facultad de Ciencias Biológicas y por cinco años subdirector en lo que era la Dirección de Vinculación y Servicio Social de la U.A.N.L.

El año 2006 fue un parteaguas en mi vida: por invitación de Juan Manuel Adame Rodríguez, gran amigo y exjefe del laboratorio, del 23 al 26 de noviembre me encontré con Cristo en un Cursillo de Cristiandad (n. 514), y desde ese momento mi rutina, que iniciaba con clases a las 8:00 horas, oficina, laboratorio, juntas y concluía a las 20:00 horas, dio un giro de 180 grados.

Escuchando el testimonio del Pbro. Osbaldo Rentería Salinas sentí el llamado del Señor a seguirlo. Fueron momentos difíciles, saber si realmente era un llamado de Dios, dejar aquello que por años había sido una pasión en mi vida, dejar a mis padres, mi papá Profr. Héctor Arnoldo Ramos Gutiérrez en ese momento sobrellevando por 17 años una enfermedad crónica, dejar de apoyar en esto a mi madre Aída Alfano Guerra; pero el Señor siempre va aclarando esas tinieblas que debilitan nuestra limitada fe.

Mis padres, con el apoyo de mis hermanos Héctor Arnoldo, Aída y Mayela, fueron reacomodando su vida, me doy cuenta que incluso este tiempo en el Seminario fue una oportunidad para volver a empezar como familia y generó nuevos liderazgos, mayor integración y, sobre todo, un aumento en la fe y la vivencia de la vida cristiana como familia.

Es así que este proceso formativo en miras al sacerdocio ministerial no fue solo para mí, sino que involucró también a mi familia cercana, a la familia extendida, a muchas amistades que guardo desde antes del Seminario, es decir, el llamado del Señor no implica solo al seminarista, sino es un proceso que irradia e impacta todos los ámbitos de nuestra vida.

Nuestros padres viven su propio proceso, igual hermanos, tíos, padrinos, etc. y todo esto va también formando y conformando una luz y esperanza para nuestra Iglesia.


Mi padre fue llamado a la Casa de Dios hace apenas dos años, tras una enfermedad que no se manifestó hasta una etapa terminal invasiva, el Señor nos permitió como familia estar con él, cuidarlo y acompañarlo hasta el último momento, y este regalo tan grande solo lo podemos comprender desde la purificación y crecimiento en la fe en que todos hemos ido experimentando como familia; y tanto que aún nos falta por madurar en ella.

El año escolar 2018-2019 iniciamos una nueva etapa formativa que implicó la mayor parte de la semana estar insertos en una parroquia, este próximo ciclo escolar regresaremos un día a la semana al Seminario, sin embargo, debo reconocer la nostalgia que implicó el último día en esta casa de formación… recordar tantos momentos que evocan muchos sentimientos, solo puedo decir ante ello: no me arrepiento de estar tratando de responder a este llamado de amor por parte del Señor. Recuerdo que lo que más me motivó a, después de dos años, iniciar mi proceso vocacional, fue el no quedarme con la interrogante de saber qué hubiera sido de mí si hubiese entrado al Seminario. Me doy cuenta que al final no dejé nada, ni familia, ni amigos ni cosas, solo el Señor me pidió que renunciara a mí mismo para dejarlo a Él, por amor a su pueblo y dentro de mis limitaciones, manifestar su presencia real y actuante en el mundo de hoy.


Gerardo Ramos Alfano.

jueves, 4 de julio de 2019

Página protestante, sin querer, da la razón a la Iglesia católica sobre la Eucaristía: Había Sagrarios en la Iglesia Primitiva

 
Hace días, dando un vistazo por facebook, me encontré con la publicación de uno de mis contactos protestantes (él se identifica como 'reformado', o sea, de teología calvinista). La publicación pertenecía a una página protestante de facebook (llamada Reformed Site) desde donde mi amigo compartió en su muro. 

En el post de Reformed Site publicaron la cita de un libro que recupera un acontecimiento providencial suscitado en la Iglesia en el contexto de la batalla doctrinal del Concilio de Nicea del año 325 (el suceso habría acontecido en el año 336), Concilio donde la doctrina herética arriana salió derrotada formalmente, pero que por varios años más siguió manteniendo un gran poder en los hechos.

La cita explica cómo Alejandro, primado de Alejandría (o sea, Obispo de la Iglesia de Alejandría), se postra ante el Sagrario para rogar al Señor que Arrio no pudiera seguir esparciendo su herejía (el arrianismo enseñaba que Jesús no era Dios) y cómo de camino a Alejandría, Arrio comenzó a tener malestares gastrointestinales que le impidieron continuar su procesión, solo para que momentos más tarde sus seguidores lo encontraran muerto, pues había caído de cabeza a la letrina, acontecimiento que fue entendido por los Cristianos de aquel tiempo como una respuesta providencial a la oración del Obispo Alejandro. 

Sagrarios en la Iglesia primitiva, ausentes en las Iglesias protestantes. 

Pero lo interesante de todo esto, es que en la cita que los propios protestantes de Reformed Site han escogido y publicado, se demuestra la enseñanza católica sobre la Eucaristía y se prueba que la Iglesia católica es la misma Iglesia de los primeros siglos, y que quienes abandonaron el cristianismo primitivo fueron los protestantes.  

Los católicos tenemos Sagrarios (o Tabernáculos) en nuestros templos (y el Sagrario es de hecho el lugar más importante dentro de una iglesia) porque creemos que Jesús está verdaderamente presente de manera sustancial en la Eucaristía, creemos que cada hostia consagrada contiene la sustancia de su verdadero Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, de modo que las formas consagradas que no fueron consumidas durante la Misa se reservan en el Sagrario, y allí son adoradas por los fieles cristianos antes de que sean distribuidas en las Misas siguientes o llevadas a los enfermos.

Los protestantes no tienen Sagrarios. ¿Pero por qué no los tienen? Porque no creen en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, o en el menos peor de los casos (como en el caso de los luteranos), creen que su presencia solo se limita al momento de la celebración y de la recepción de la comunión por parte de los fieles. Niegan la presencia de Cristo bajo los signos del pan y el vino luego de la Misa, por lo cual no es necesario preservar el pan que se haya "consagrado".

El Obispo Alejandro ante el Sagrario.

Así entonces, si las propias fuentes utilizadas por los protestantes demuestran que en la Iglesia primitiva había Sagrarios, se comprueba que la enseñanza católica es la enseñanza ortodoxa, la enseñanza de los Santos Padres de la Iglesia Primitiva, y que quienes cambiaron la doctrina fueron los protestantes.

¿Por qué habría de postrarse y oraría un Obispo ante el Sagrario si no creyera que Cristo estaba allí, en la Eucaristía reservada? Aun más, ¿por qué siquiera habría de haber Sagrarios si no creyeran que luego de la Consagración Cristo está allí realmente presente en el signo del pan? 

La cita (que publicaremos íntegra más abajo), demuestra fielmente que los Cristianos de los primeros siglos creían en la Transustanciación, es decir, creían que el pan y el vino se convertían realmente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo,  y que esa presencia permanecía allí aun luego de la Misa, por eso construían Sagrarios y por eso se postraban y oraban ante esos Sagrarios donde Cristo estaba presente. 

Esto debería ser bastante revelador para cualquier protestante sincero y debería preguntarse muy seriamente por qué es que en la Iglesia primitiva había Sagrarios y no los hay hoy en día en sus iglesias. Evidentemente hay una doctrina cristiana mutilada en el protestantismo.


Cita en cuestión:

"Arrio, después de Nicea, recuperó el poder a través de la influencia política. En su retirada, Alejandro, primado de Alejandría, con lágrimas se postró en el sagrario y pidió en oración, “Si Arrio viene mañana a la iglesia, llévame lejos, y no me dejes perecer con el culpable. Pero si tienes compasión por la Iglesia como Tú la compadeces, expulsa lejos a Arrio, para que no entre acá y con él entre la herejía.”

A la mañana siguiente, en su procesión triunfal a la iglesia para ser consagrado formal y públicamente con la autoridad imperial, Arrio se detuvo de repente y salió de la procesión a causa de un dolor gástrico.

Después de esperar un tiempo, sus seguidores investigaron y encontraron que el viejo Arrio había colapsado en su sangre y cayó de cabeza en la letrina abierta. El partido ortodoxo recordó triunfalmente las palabras sobre la muerte de Judas, quien, “cayendo de cabeza, se reventó por medio” y murió (Hechos 1:18). La manera como murió Arrio fue utilizada por los ortodoxos para desconcertar a los herejes y alentar a los santos y fue declarada una obra de Dios.

Los herejes prefirieron olvidarlo y los herejes modernos han eliminado este, al igual que otros eventos similares de los libros de historia, calificándolos como “irrelevantes”. Era, sin embargo, una conclusión providencial para la gran batalla intelectual y espiritual de Nicea".

Fuente: Rousas, RUSHDOONY. Los Fundamentos del Orden Social. Capítulo II. Nicea: La Historia versus La Imaginación.

miércoles, 26 de junio de 2019

Rosario de Acción de Gracias a Dios Padre.



Rosario a Dios Padre.

El siguiente es un Rosario para exaltar y dar alabanza a Dios Padre por su Divina Misericordia que nos ha mostrado por medio de Jesús Nuestro Señor.

Esta no es solo una ofrenda espiritual para dar gracias por algo concreto que hayamos recibido de Dios últimamente, sino para darle gracias por la vida misma, por la esperanza de la salvación que nos ha concedido por medio de su Hijo Unigénito, por hacernos hijos adoptivos suyos en Cristo, por derramar su Espíritu Santo en nuestros corazones y por muchas otras cosas más por las que hay que dar gracias a nuestro Padre Celestial. 

Este Rosario es sumamente apegada a la Liturgia de la Iglesia, ya verás que usamos una oración muy importante de la Misa, la Doxología, la cual en el contexto de la liturgia es exclusiva del Sacerdote, pero que podemos realizar como oración personal fuera de la celebración litúrgica para dar Gloria a Dios Padre.

Pasos a seguir:

En la cruz del rosario vamos a hacer el Credo (de los Apóstoles o el Niceno-constantinopolitano).

Luego pasamos directamente a la medalla central o a la primera cuenta grande y ahí decimos:

"Por Cristo, con Él y en Él, a Ti Dios Padre Omnipotente, en la Unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén." 

Y seguidamente decimos "Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza nos atrevemos a decir" y hacemos un Padre Nuestro

Luego en las cuentas pequeñas decimos 10 veces: "Gracias Padre, porque eres Bueno y es Infinita tu Misericordia."

Al final de cada decena decimos "Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén." y un Ave María.

En la segunda cuenta grande volvemos a hacer lo mismo y así hasta terminar las 5 decenas.

Y terminamos repitiendo tres veces: "Padre de Misericordia, por el inmenso, infinito e incalculable precio de la Poderosa y Preciosa Sangre de Tu Hijo Jesucristo, Señor Nuestro, ten piedad de nosotros". 

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