miércoles, 5 de febrero de 2020

¿Recuerdas el manotazo del Papa a una mujer china? ¡Se reunieron en el Vaticano!

 
El 8 de enero, en la audiencia general en el Salón Pablo VI, el Papa Francisco tuvo la oportunidad de hablar con la mujer que le tiró del brazo en la víspera de Año Nuevo, lo que provocó que él le apartara la mano y le diera un pequeño manotazo para que lo soltara.

La situación ocurrió después de la Oración de Nochevieja, cuando el Papa saludaba a la gente en la Plaza de San Pedro. El video clip rápidamente inundó Internet, mostrando en el rostro del Obispo de Roma un aspecto de dolor mientras recuperaba el equilibrio. Francisco le quitó la mano del brazo y un guardia de seguridad la agarró por el brazo y la presionó detrás de la barandilla.

Al mediodía, en el Ángelus del día de Año Nuevo, el Santo Padre presumiblemente se refirió al incidente, hablando sobre cómo "el amor nos hace pacientes" y agregó: "Muchas veces perdemos la paciencia; yo también, y me disculpo por el mal ejemplo de ayer ".


Ahora sabemos que el Papa pudo reunirse con aquella misma mujer el día 8 de enero. El encuentro se produjo durante los momentos en que el Papa saluda a los asistentes en la audiencia general. 

La mujer tuvo la oportunidad de estrechar, ahora sí sin sobresaltos, la mano del Papa Francisco y éste a su vez tuvo oportunidad para disculparse por su reacción el 24 de diciembre.  Un  sacerdote de origen asiático fue quien hizo las veces de traductor durante este breve encuentro.


En las imágenes los dos se dan la mano y se sonríen, en un intercambio mucho más amistoso que el de la semana anterior.

martes, 4 de febrero de 2020

¿Qué significa "Dios te salve" en el Ave María?


Una de las oraciones más populares en el mundo entero es el "Ave María", una oración que el pueblo cristiano ha atesorado desde hace muchos siglos y con la cual se identifica por la forma en que de manera tan sencilla resume la profundidad de grandes verdades relatadas en el Evangelio, por un lado, el saludo del ángel a María para anunciar que el Verbo de Dios se haría carne en su vientre, así como el saludo de Santa Isabel, que llena del Espíritu Santo exclama a su prima, María, "bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre", cuando por inspiración reconoce que aquél que crece en el seno de su prima, la Virgen, era su Salvador.  

¿Pero qué significa esto de "Dios te salve" que se repite tantas veces en el Rosario?

Esta hermosa oración practicada por siglos en la cristiandad católica, tiene sin embargo grandes detractores entre los grupos neo-protestantes de fuerte cariz anti-católico.

Hace días una página de esta clase de grupos cuestionaba el Ave María preguntándose cómo es que los católicos decimos por una parte que María tuvo una concepción inmaculada, es decir, sin pecado, y al mismo tiempo pedimos que Dios "salve a María". 

Claramente, estos hermanos separados están profundamente confundidos, tanto en cuanto a lo que nos referimos por 'Inmaculada Concepción', como a lo que queremos expresar al recitar el Ave María. Pero seguramente más de algún hermano católico también se ha preguntado alguna vez de manera sincera qué significa el "Dios te salve". ¿Será que dudamos de la salvación de la Virgen y rogamos una y otra vez para que Dios la salve? Nada de eso.

La expresión "Dios te salve", en el Ave María no es una petición para que Dios salve a María (la Virgen no espera su salvación, ya la disfruta, pues ya es salva y goza de toda la gloria de la redención traída por su Hijo Jesús, pero de eso hablaremos en la parte final de este artículo), "Dios te salve" es un saludo.

La oración del Ave María en español es una traducción del latín, y en dicho idioma esta oración no comienza mencionando a Dios, sino que dice directamente "Ave Maria, Gratia Plena, Dominus tecum...". La palabra "Ave", como ya hemos mencionado, es un saludo en latín, es el saludo del ángel a María y está tomado del Evangelio de San Lucas 1, 28.

Pero sabemos que los evangelios no se escribieron en latín, sino en griego, así que este "Ave" en latín es a su vez una traducción del griego "Χαῖρε" (Chaíre).

¿Y qué significa "Ave"? Si bien ya sabemos que es una expresión para saludar, su origen proviene de "Avēre". que significa "estar bien".

"Ave" es prácticamente intercambiable por otra palabra latina, "Salve" (que es la palabra que aquí nos ocupa), una forma imperativa de "salvēre", que significa "tener salud". Así vemos que "Ave" o "Salve" son saludos (de hecho, como su nombre lo indica, dar un saludo es una forma de desear salud, desear que la otra persona esté bien).

La palabra "Salve", aunque es tomada del latín, fue ampliamente usada en el español antiguo a forma de saludo, de ahí que cuando se fue desarrollando el "Ave María" se dijera en español "Dios te salve, María", que sencillamente significa "Dios te saluda, María".

El evangelista escribió en griego: "Chaire kecharitōmenē ho Kyrios meta sou", que si lo tradujéramos de la manera más popular posible, sería algo así como "Saludos, Llena de Gracia, el Señor es contigo".

¿Y por qué decir "Dios te salve, María" y no solo "Salve, María" si Lucas no escribió la palabra Dios en el salud del ángel?

¡Precisamente para evitar malos entendidos! ¡Imagínense lo que dirían los protestantes si nos escucharan decir "Salve, María, llena eres de gracia"! Dirían seguramente que le estamos pidiendo a María que ella nos salve, y que con eso estamos negando el papel de Jesús como único Salvador por medio de su Sacrificio en la cruz.

Los católicos reconocemos a Jesús, en su entrega en Sacrificio expiatorio, como al único, verdadero y suficiente Salvador de todos, incluida María.

¿Pero entonces por qué decimos que María necesitaba de la salvación de Jesús y al mismo tiempo decimos que nació sin pecado?

Porque una cosa no contradice a la otra. María no nació sin pecado por un deseo o un poder propio; si ella nació sin pecado es porque así Dios lo quiso y lo decidió (y lo decidió así en virtud de Jesús, para que el Verbo Divino tuviera un lugar digno de su Suma Santidad y Divinidad, encarnándose en un vientre absolutamente puro y santo, en un cuerpo que nunca hubiese estado bajo la potestad del pecado) es decir, que quien evitó que María fuese manchada por el pecado, es el mismo Dios que luego nos lavó del pecado a todos los demás. El poder salvífico de Dios operó en María evitando que fuera manchada por el pecado, del mismo modo que en los demás ese mismo poder salvífico operó limpiándonos de la mancha del pecado. 

Dios salvó a María evitando que cayera, mientras a los demás nos salvó levantándonos de la caída, sin embargo a todos nos salvó. 

Hay un ejemplo muy común que nos ayuda a entender esto: Imagina que una persona cae a un pozo y no hay nadie cercano que la pueda auxiliar, por lo que corre el riesgo que darse allí sin agua, alimento, etc., pero de pronto alguien escucha sus gritos, se acerca y le rescata. La persona que estaba atrapada bien podría decir a quien lo auxilió "gracias, me salvaste la vida". Ahora bien, si esa misma persona, hubiera estado junto al pozo a punto de caer y la otra le hubiese jalado, evitando que cayera, también podría decirle "gracias, me salvaste la vida".

¿Esto implica que María no necesitó del derramamiento de la Sangre de Jesús en la cruz para ser salvada? 

No, no significa esto de ningún modo. También María es salva gracias a la Sangre de Jesús. Es en previsión a la obra salvadora de Jesús, que se haría hombre y vendría al mundo a derramar su Sangre, que Dios crea a María con las virtudes de un verdadero Tabernáculo humano perfectamente puro. Es decir, la Inmaculada Concepción que Dios le concedió a María, es en atención a la necesidad de que Jesús se hiciera hombre, tuviera sangre como los hombres, y la entregara por nuestros pecados. 

Además, la salvación propiamente dicha es la entrada definitiva a la vida eterna, y las puertas del cielo, para gozar de dicha vida eterna, fueron abiertas gracias a que Jesús las abrió con el precio de su Sangre, por eso nadie entró al cielo antes que Jesús. María pudo ser asunta al cielo, para gozar de la vida eterna, gracias a que Jesús abrió el cielo con su sacrificio.


viernes, 29 de noviembre de 2019

"La unión con la Iglesia Católica es inevitable": Patriarca Ortodoxo Bartolomé.

 
El 12 de noviembre, el Patriarca Bartolomé asistió al servicio de Vísperas en la Abadía Católica de Nuestra Señora de Saint Rémy en Rochefort, Bélgica, junto con el Archimandrita Alexios, Abad del Monasterio Xenophontos, y el Monasterio Hieromonk Theophilos del Pantocrátor, ambos en el Monte Athos, en Grecia.

Según un nuevo informe de la Unión de Periodistas Ortodoxos (UOJ) durante su viaje al Monte Athos el mes pasado, el Patriarca Bartolomé (Patriarca de la Iglesia de Constantinopla y quien cuenta con el Primado de Honor dentro de la Comunión de las Iglesias Ortodoxas) ha tratado de convencer a varios abades y monjes atonitas de que no hay diferencias dogmáticas entre la ortodoxia y el catolicismo, y que la unión con la Iglesia Católica es inevitable.
Bartolomé expresó sus convicciones personales durante una conversación privada en el Monasterio de Pantocrátor con los hermanos e invitados del monasterio, incluidos otros abades atonitas. Testigos presenciales informan que por medidas de seguridad no se permitió que nadie grabara la conversación.

En opinión del Patriarca Ecuménico de los Ortodoxos, la división que ahora existe entre la ortodoxia y el catolicismo es solo una cuestión de eventos históricos, no de diferencias dogmáticas.

Los católicos "son tan cristianos como nosotros", enfatizó el Patriarca Bartolomé, y agregó que el reciente regalo de las reliquias de San Pedro del Papa Francisco es una prueba de la cercanía de la Iglesia Católica a la Ortodoxa.

Según fuentes de la UOJ, el abad Pantocrátor Archimandrita Gabriel, el abad de Xenophontos, el Archimandrita Alexios, el abad del monasterio Vatopedi, el Archimandrita Efraín, así como otros hermanos de varios monasterios y otros invitados estuvieron presentes en la conferencia en la que el Patriarca instó a los monjes ortodoxos a aceptar el restablecimiento de la comunión con la Iglesia católica, comunión que se perdió hace casi mil años.


En una reunión reciente en Constantinopla con representantes de la Universidad de Tbilisi, Bartolomé dijo que el diálogo con otros cristianos, especialmente los católicos, es una de las prioridades del Patriarcado de Constantinopla.

La Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa fueron una sola Iglesia durante los primeros mil años de Cristianismo, hasta que en el año 1054 devino un cisma que dividió a la Iglesia Cristiana Universal en dos bandos, aunque en las últimas décadas se han hecho esfuerzos por volver a la reunificación del primer milenio.

lunes, 28 de octubre de 2019

El devoto de San Judas Tadeo debe ser antes que todo un buen devoto de Jesucristo


Si eres devoto de San Judas Tadeo, está bien, pero nunca olvides que San Judas era devoto de Nuestro Señor Jesucristo; fue siervo y discípulo de Jesús. El centro de nuestra fe siempre debe ser Cristo, y el mejor ejemplo es la imagen de San Judas, ¿ya viste a quien tiene en el centro de su corazón? ¡A JESÚS! En el centro de tu corazón también debe estar Jesús.

No permitas que tu devoción se desvíe, San Judas, como nuestro hermano en Cristo que ya goza de la presencia del Señor en el cielo, puede ayudarnos intercediendo, pero el único Todopoderoso que puede concedernos milagros es Dios.


Los Católicos no somos "sanjudistas", somos CRISTIANOS.

miércoles, 16 de octubre de 2019

El purgatorio en Mateo 5, 25-26.

 
Pregunta de un protestante: Quiero que usted me diga de donde sacaron los católicos la teoría del purgatorio, ya que la biblia no lo menciona; ningún profeta, ningún apóstol, ni aún el mesías hablo de ese lugar, por eso le pido me indique de dónde sacaron esa teoría

Respuesta desde la fe católica: La biblia sí nos habla del purgatorio, que no esté escrito el término "purgatorio" no significa que no se hable del lugar que con ese nombre es descrito teológicamente. Purgatorio solo es un término teológico que es usado para describir una verdad que está implícita en la biblia. Lo mismo que ocurre con la palabra "Trinidad", no aparece escrita en ninguna parte de la biblia, y ni Jesús, ni los profetas, ni los apóstoles jamás la mencionaron, pero es un término teológico usado por la Iglesia que explica la naturaleza de Dios. 

Volviendo al tema, Jesús sí habló del purgatorio. Lo explicaré de manera rápida y sencilla, pero primero dejemos claro en lo que estamos de acuerdo: ¿Reconocemos que el infierno es eterno, verdad? Creo que estamos de acuerdo que del infierno NO se puede salir jamás. Y al mismo tiempo sabemos que en el cielo hay un gozo completo, no hay castigo alguno. 

Ahora bien, si el cielo es gozo eterno y el infierno es castigo eterno, ¿de qué lugar nos habla Jesús en Mateo 5, 25-26? Vemos que allí Jesús habla de un lugar temporal. Veamos qué nos dice el Señor (lo que va entre corchetes es mí explicación):

"25. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino [O sea, en pocas palabras, conviértete mientras vas caminando por esta vida, ya que luego de la muerte no hay oportunidad de convertirse]; no sea que tu adversario te entregue al juez [el Juez obviamente es Cristo que nos juzgará luego de nuestra muerte] y el juez al guardia, y te metan en la cárcel [la cárcel evidentemente es el purgatorio, ahora veremos por qué]. 26. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo." [Si sabemos que el infierno es eterno, que nadie nunca jamás podrá salir del infierno por el resto de la eternidad, pero Jesús dice que se saldrá de la cárcel hasta que se pague una pena temporal (pagar hasta el último céntimo), entonces dicha cárcel no puede ser el infierno, sino necesariamente un estado TEMPORAL, pasajero, o sea el purgatorio, que es un estado temporal, pasajero, no eterno, previo a entrar al gozo eterno del cielo].


martes, 15 de octubre de 2019

El aborto: negación del principio de igualdad entre los seres humanos.

 
Si lo razonas fríamente, la posición pro-aborto es escandalosamente abominable y contraria al principio de la igualdad entre los seres humanos, pues solo merecen vivir aquellos que han sido "deseados", lo que ya de por sí divide a las personas en las categorías de "deseadas" e "indeseadas", entre personas "planeadas" y otras que son un "error" o un "accidente".

Según la lógica detrás del "derecho al aborto", si no se tenía contemplado que un ser humano en específico existiera, aunque ahora exista, se le puede eliminar, pues el criterio es que no fue "deseado", no tuvo la fortuna de ser "el plan de alguien" y ahora su existencia depende de la decisión de un tercero. Solo pensémoslo, alguien más se arroga el derecho de decidir si preserva la vida de otro o si le pone fin, como si fuera su dueño, como si la persona que está creciendo en el vientre fuera simplemente una mera propiedad, ¿acaso esto no suena claramente a esclavitud? 

Visto así, el aborto es como la discriminación racial, pero millones de veces peor, es el culmen del desprecio y la exclusión de un ser humano en función de los intereses de alguien más. Aun aquel que es discriminado o excluido por su color de piel tiene la posibilidad de cambiar su situación a lo largo de su existencia, luchando por sus derechos para ser reconocido en su inalienable dignidad humana, pero al ser humano abortado se le priva del primero de los derechos, el derecho del que dependen todos los demás, el derecho a vivir, pues si no existes, ya no tienes derecho a nada. 

Al negársele el derecho a vivir, se destruyen de facto todos los demás derechos humanos de los que es sujeto una persona. El aborto es un gigantesco retroceso en la lucha de siglos por el reconocimiento de los derechos del hombre.

Es increíble que personas que se consideran "progresistas", y dicen estar a favor de la igualdad entre todos los seres humanos no se den cuenta de la monstruosidad que están defendiendo. 

miércoles, 9 de octubre de 2019

Jesús, único mediador entre Dios y los hombres; María mediadora de las gracias. Explicación a una hermana separada.


Una hermana separada, miembro de una denominación bautista particular (de corriente calvinista), me cuestionaba cómo es que los cristianos católicos podíamos afirmar que Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres y al mismo tiempo admitir que María es 'mediadora', lo que, a su entender, era una grave contradicción, lo mismo que llamarle a María 'puerta del cielo' en las letanías, cuando Jesús dice en el Evangelio de San Juan que Él es la puerta.

¿Cómo se aclaran y resuelven estas aparentes contradicciones? Lo podemos ver a continuación (lo siguiente es la respuesta que se le dio a esta hermana protestante):

Me preguntas “¿cómo es que se declarara mediador a otro más que a Cristo, y se dice de otro que es “puerta del cielo” aparte de Cristo?”

Te respondo: ¿Mediador con respecto a qué? Porque si nos referimos a la mediación de la nueva alianza de Dios con los hombres, la Iglesia católica enseña -como lo verás más adelante con una cita del Catecismo- que el único mediador es Cristo, nadie más.

El problema es que ustedes ven un título o un concepto y en lugar de preguntar a qué se refiere la Iglesia hacen conjeturas apresuradas.

Cuando la Escritura dice “hay un solo mediador entre Dios y los hombres” se refiere al sentido pactual, en que la Nueva Alianza tiene a Cristo por único mediador, siendo su sacrificio el medio de reconciliación de Dios con el hombre pecador. Y de éste sacrificio mediador surge toda la obra de evangelización, a la que Dios nos ha querido asociar a todos (incluida a su madre).

Pero bueno, el punto es que cuando la Iglesia le llama mediadora a la Virgen especifica muy claro que es mediadora DE LAS GRACIAS, NO DEL PACTO. La Iglesia cree que Dios, porque así le ha placido en su soberanía, ha querido utilizar a la Virgen como un medio para hacer llegar gracias y bendiciones a su pueblo, eso NO invalida la única mediación de Cristo, por medio de su sangre, con respecto a la Nueva Alianza.

Y cuando le llama “puerta del cielo”, es por algo muy sencillo: Porque Cristo entró al mundo a través de ella. Ustedes confunden “la dirección” de esa puerta, no se le llama puerta “de aquí hacia allá”, sino que fue la puerta utilizada por Cristo “de allá hacia acá”. ¿O acaso no fue María la puerta por la que Dios hecho hombre entró al mundo?

También me dices: «O ¿qué es lo que se debe entender cuando se dice de ella que “puede librar las almas de muerte”?»

Aquí es donde ustedes los protestantes comienzan a fabricar una especie de competencia extraña entre Jesús con su propia madre. María es una sierva e instrumento de Dios, y como sierva e instrumento, Dios ha querido asignarle ciertas tareas, algo que no debería asombrar ni escandalizar a nadie, tomando en cuenta que a TODOS LOS BAUTIZADOS nos ha constituido instrumentos para colaborar en su plan de salvación. ¿O no colaboramos con Dios en la salvación de un alma si la traemos al conocimiento y la fe de Cristo? Pues claro que sí, y no porque Dios nos necesite, sino porque nos ha querido asociar a su obra de redención. Dios te salva -casi siempre por medio de otros que te llevan a Cristo- y luego tú, a su vez, participas en la salvación de otros, (no como causa efectiva, que es únicamente el sacrificio de Cristo, claro está, sino predicando o intercediendo por la conversión de alguien, etc.)

¿Hay que escandalizarnos entonces porque María puede librarnos de la condenación? Primero, antes de hacer conjeturas apresuradas, deberíamos preguntarnos a qué se refiere esto. ¿Es librarnos de la muerte aparte de Cristo o como instrumento supeditado a la obra de redención de Cristo? Por supuesto que es en función del papel que ella cumple en la obra de salvación de su Hijo, no por su cuenta propia. Evidentemente María no puede ayudar a librar a nadie de la muerte que no tenga a Cristo como Señor.

María puede obtenernos con sus ruegos (toma en cuenta que rogar ya de antemano implica una subordinación a Dios, por eso es que le ruega) tal o cual gracia para nuestra conversión, y podrá también , quizá como muchos otros santos (posiblemente incluidos hasta protestantes que se han salvado) abogar ante el Justo Juez en nuestro juicio a la hora de la muerte, etc., pero siempre su papel emana de lo que Cristo hizo en la cruz.

O sea, en efecto, el único que puede librar de la muerte es Dios, lo que no niega la participación de sus santos en esta obra.

O dime, si evangelizas a un pagano que adora a alguna falsa deidad o a algún pecador empedernido y lo llevas a Cristo, ¿no estás librándolo de la muerte, en el sentido de que le estás llevando a aquel que le ofrece la vida?

En el fondo, Ana, muchas de las atribuciones que le damos a la Virgen son características de la participación de todos los cristianos en la obra de Cristo, solo que creemos que María, por su relación singular con Cristo, tiene precisamente un rol bastante singular en esa participación.

Te cito el siguiente numeral del Catecismo que creo que sintetiza perfectamente lo que te estoy explicando con respecto a que Cristo nos ha querido unir a su obra de salvación, aunque su madre está unida de una manera singular (en este sentido, diría yo, todos somos “corredentores” con Cristo cuando le anunciamos el evangelio a alguien o intercedemos orando para obtenerle de Dios la gracia de la conversión, de ahí que tampoco debería ser un escándalo decir que la Madre del Señor tenga un papel en esta misión "corredentora" con Cristo en la que participamos todos los cristianos). Ahora sí para finalizar te cito el Catecismo:

«Nuestra participación en el sacrificio de Cristo

618 La Cruz es el único sacrificio de Cristo "único mediador entre Dios y los hombres" (1 Tm 2, 5). Pero, porque en su Persona divina encarnada, "se ha unido en cierto modo con todo hombre" (GS 22, 2) Él "ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de Dios sólo conocida [...] se asocien a este misterio pascual" (GS 22, 5). Él llama a sus discípulos a "tomar su cruz y a seguirle" (Mt 16, 24) porque Él "sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas" (1 P 2, 21). Él quiere, en efecto, asociar a su sacrificio redentor a aquellos mismos que son sus primeros beneficiarios (cf. Mc 10, 39; Jn 21, 18-19; Col 1, 24). Eso lo realiza en forma excelsa en su Madre, asociada más íntimamente que nadie al misterio de su sufrimiento redentor (cf. Lc 2, 35):».


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