martes, 15 de octubre de 2019

El aborto como negación del principio de igualdad entre los seres humanos (compártela con alguien que lo considere un "derecho")

 
Si lo razonas fríamente, la posición pro-aborto es escandalosamente abominable y contraria al principio de la igualdad entre los seres humanos, pues solo merecen vivir aquellos que han sido "deseados", lo que ya de por sí divide a las personas en las categorías de "deseadas" e "indeseadas", entre personas "planeadas" y otras que son un "error" o un "accidente".

Según la lógica detrás del "derecho al aborto", si no se tenía contemplado que un ser humano en específico existiera, aunque ahora exista, se le puede eliminar, pues el criterio es que no fue "deseado", no tuvo la fortuna de ser "el plan de alguien" y ahora su existencia depende de la decisión de un tercero. Solo pensémoslo, alguien más se arroga el derecho de decidir si preserva la vida de otro o si le pone fin, como si fuera su dueño, como si la persona que está creciendo en el vientre fuera simplemente una mera propiedad, ¿acaso esto no suena claramente a esclavitud? 

Visto así, el aborto es como la discriminación racial, pero millones de veces peor, es el culmen del desprecio y la exclusión de un ser humano en función de los intereses de alguien más. Aun aquel que es discriminado o excluido por su color de piel tiene la posibilidad de cambiar su situación a lo largo de su existencia, luchando por sus derechos para ser reconocido en su inalienable dignidad humana, pero al ser humano abortado se le priva del primero de los derechos, el derecho del que dependen todos los demás, el derecho a vivir, pues si no existes, ya no tienes derecho a nada. 

Al negársele el derecho a vivir, se destruyen de facto todos los demás derechos humanos de los que es sujeto una persona. El aborto es un gigantesco retroceso en la lucha de siglos por el reconocimiento de los derechos del hombre.

Es increíble que personas que se consideran "progresistas", y dicen estar a favor de la igualdad entre todos los seres humanos no se den cuenta de la monstruosidad que están defendiendo. 

miércoles, 9 de octubre de 2019

Jesús, único mediador entre Dios y los hombres; María mediadora de las gracias. Explicación a una hermana separada.


Una hermana separada, miembro de una denominación bautista particular (de corriente calvinista), me cuestionaba cómo es que los cristianos católicos podíamos afirmar que Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres y al mismo tiempo admitir que María es 'mediadora', lo que, a su entender, era una grave contradicción, lo mismo que llamarle a María 'puerta del cielo' en las letanías, cuando Jesús dice en el Evangelio de San Juan que Él es la puerta.

¿Cómo se aclaran y resuelven estas aparentes contradicciones? Lo podemos ver a continuación (lo siguiente es la respuesta que se le dio a esta hermana protestante):

Me preguntas “¿cómo es que se declarara mediador a otro más que a Cristo, y se dice de otro que es “puerta del cielo” aparte de Cristo?”

Te respondo: ¿Mediador con respecto a qué? Porque si nos referimos a la mediación de la nueva alianza de Dios con los hombres, la Iglesia católica enseña -como lo verás más adelante con una cita del Catecismo- que el único mediador es Cristo, nadie más.

El problema es que ustedes ven un título o un concepto y en lugar de preguntar a qué se refiere la Iglesia hacen conjeturas apresuradas.

Cuando la Escritura dice “hay un solo mediador entre Dios y los hombres” se refiere al sentido pactual, en que la Nueva Alianza tiene a Cristo por único mediador, siendo su sacrificio el medio de reconciliación de Dios con el hombre pecador. Y de éste sacrificio mediador surge toda la obra de evangelización, a la que Dios nos ha querido asociar a todos (incluida a su madre).

Pero bueno, el punto es que cuando la Iglesia le llama mediadora a la Virgen especifica muy claro que es mediadora DE LAS GRACIAS, NO DEL PACTO. La Iglesia cree que Dios, porque así le ha placido en su soberanía, ha querido utilizar a la Virgen como un medio para hacer llegar gracias y bendiciones a su pueblo, eso NO invalida la única mediación de Cristo, por medio de su sangre, con respecto a la Nueva Alianza.

Y cuando le llama “puerta del cielo”, es por algo muy sencillo: Porque Cristo entró al mundo a través de ella. Ustedes confunden “la dirección” de esa puerta, no se le llama puerta “de aquí hacia allá”, sino que fue la puerta utilizada por Cristo “de allá hacia acá”. ¿O acaso no fue María la puerta por la que Dios hecho hombre entró al mundo?

También me dices: «O ¿qué es lo que se debe entender cuando se dice de ella que “puede librar las almas de muerte”?»

Aquí es donde ustedes los protestantes comienzan a fabricar una especie de competencia extraña entre Jesús con su propia madre. María es una sierva e instrumento de Dios, y como sierva e instrumento, Dios ha querido asignarle ciertas tareas, algo que no debería asombrar ni escandalizar a nadie, tomando en cuenta que a TODOS LOS BAUTIZADOS nos ha constituido instrumentos para colaborar en su plan de salvación. ¿O no colaboramos con Dios en la salvación de un alma si la traemos al conocimiento y la fe de Cristo? Pues claro que sí, y no porque Dios nos necesite, sino porque nos ha querido asociar a su obra de redención. Dios te salva -casi siempre por medio de otros que te llevan a Cristo- y luego tú, a su vez, participas en la salvación de otros, (no como causa efectiva, que es únicamente el sacrificio de Cristo, claro está, sino predicando o intercediendo por la conversión de alguien, etc.)

¿Hay que escandalizarnos entonces porque María puede librarnos de la condenación? Primero, antes de hacer conjeturas apresuradas, deberíamos preguntarnos a qué se refiere esto. ¿Es librarnos de la muerte aparte de Cristo o como instrumento supeditado a la obra de redención de Cristo? Por supuesto que es en función del papel que ella cumple en la obra de salvación de su Hijo, no por su cuenta propia. Evidentemente María no puede ayudar a librar a nadie de la muerte que no tenga a Cristo como Señor.

María puede obtenernos con sus ruegos (toma en cuenta que rogar ya de antemano implica una subordinación a Dios, por eso es que le ruega) tal o cual gracia para nuestra conversión, y podrá también , quizá como muchos otros santos (posiblemente incluidos hasta protestantes que se han salvado) abogar ante el Justo Juez en nuestro juicio a la hora de la muerte, etc., pero siempre su papel emana de lo que Cristo hizo en la cruz.

O sea, en efecto, el único que puede librar de la muerte es Dios, lo que no niega la participación de sus santos en esta obra.

O dime, si evangelizas a un pagano que adora a alguna falsa deidad o a algún pecador empedernido y lo llevas a Cristo, ¿no estás librándolo de la muerte, en el sentido de que le estás llevando a aquel que le ofrece la vida?

En el fondo, Ana, muchas de las atribuciones que le damos a la Virgen son características de la participación de todos los cristianos en la obra de Cristo, solo que creemos que María, por su relación singular con Cristo, tiene precisamente un rol bastante singular en esa participación.

Te cito el siguiente numeral del Catecismo que creo que sintetiza perfectamente lo que te estoy explicando con respecto a que Cristo nos ha querido unir a su obra de salvación, aunque su madre está unida de una manera singular (en este sentido, diría yo, todos somos “corredentores” con Cristo cuando le anunciamos el evangelio a alguien o intercedemos orando para obtenerle de Dios la gracia de la conversión, de ahí que tampoco debería ser un escándalo decir que la Madre del Señor tenga un papel en esta misión "corredentora" con Cristo en la que participamos todos los cristianos). Ahora sí para finalizar te cito el Catecismo:

«Nuestra participación en el sacrificio de Cristo

618 La Cruz es el único sacrificio de Cristo "único mediador entre Dios y los hombres" (1 Tm 2, 5). Pero, porque en su Persona divina encarnada, "se ha unido en cierto modo con todo hombre" (GS 22, 2) Él "ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de Dios sólo conocida [...] se asocien a este misterio pascual" (GS 22, 5). Él llama a sus discípulos a "tomar su cruz y a seguirle" (Mt 16, 24) porque Él "sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas" (1 P 2, 21). Él quiere, en efecto, asociar a su sacrificio redentor a aquellos mismos que son sus primeros beneficiarios (cf. Mc 10, 39; Jn 21, 18-19; Col 1, 24). Eso lo realiza en forma excelsa en su Madre, asociada más íntimamente que nadie al misterio de su sufrimiento redentor (cf. Lc 2, 35):».


miércoles, 25 de septiembre de 2019

Breve conversación con un protestante para entender qué es el Purgatorio.

  
Una de las doctrinas menos comprendidas de la fe católica es la del Purgatorio. Toda clase de afirmaciones extrañas surgen cuando se habla de esta enseñanza, como por ejemplo afirmar que se trata de "una vía distinta de salvación de la que nos ofrece Cristo por medio de su sacrificio", por lo que, según los críticos de esta doctrina, el purgatorio sería una "negación" del sacrificio de Jesús en la cruz, cuando en realidad el Purgatorio NO es una vía de salvación, sino un estado de última y definitiva purificación para los que murieron en gracia de Dios (o sea, salvos por los méritos de Cristo).  

La muy breve conversación que presento a continuación será muy didáctica para entender cual es la función del purgatorio dentro de la fe Cristiana. Debajo de la conversación dejo un video donde profundizo más en este tema con citas bíblicas.

Hace poco tuve esta conversación con un protestante sobre el purgatorio:

Católico: - ¿Puede entrar o habitar algo imperfecto en el cielo?

Hermano protestante: - No, porque ahí todo es pureza absoluta y perfección, pero aunque no sea perfecto soy salvo, por que soy salvo por los méritos de Cristo, no por los míos, para salvarme tengo que aceptar a Cristo, no ser perfecto.


Católico: - Bien, en eso estamos de acuerdo, no necesitas ser perfecto para salvarte, pero sí necesitas ser perfectamente puro para entrar al cielo; así que supongamos que eres salvo, está bien, ¿pero eres perfecto?

Hermano protestante: - No...

Católico: - ¿Y si no eres perfecto y no puede entrar nada imperfecto al cielo a dónde irías si mueres en este mismo instante?

Hermano protestante: - Pues Dios me haría perfecto para poder entrar al cielo, pero eso no significa que tenga que pasar por un purgatorio, él simplemente con su gracia me limpiaría de todo y me haría completamente perfecto.

Católico: - ¡Bingo! Es que precisamente ese proceso en que Dios, con su gracia, te limpia de todo y te hace perfecto para poder entrar el cielo, es a lo que llamamos purgatorio. El purgatorio es un estado y un proceso de purificación y santificación definitiva para que los salvos puedan entrar al cielo. En el fondo crees en el purgatorio sin saberlo.



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¿Qué es y para qué existe el Purgatorio?

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Capilla de Adoración Perpetua del Santísimo (transmisión en vivo 24 horas).

 
Siendo creados por Dios, la principal vocación de todos los seres humanos es la comunión con Dios; buscarle, hablarle, transitar esta vida terrena en su amistad en la espera de encontrarnos definitiva y eternamente con Él en el cielo, y por su Gracia podemos entrar en comunicación con Él a través de Jesús Eucaristía, que está presente en todas las hostias consagradas del mundo con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

Sabemos que Dios, ofendido por la maldad humana, en su Divina Misericordia nos proporcionó la razón para volver a la amistad con Él, dándonos a su Hijo Jesús, que vino al mundo para morir por nosotros y reconciliarnos, por medio del ofrecimiento de Su Cuerpo y Su Sangre, con Dios Padre.

Y si bien Jesús físicamente ascendió al cielo para sentarse a la derecha del Padre, dejó sacramentalmente para siempre Su Cuerpo en la tierra por medio de la Eucaristía, donde realmente permanece de manera sacramental, y es allí donde podemos buscarle y encontrarle todos los días de nuestra vida, hasta que lo veamos cara a cara en el cielo.

Y aunque lo mejor, lo más correcto y lo más beneficioso para nuestra vida espiritual es acudir directamente a adorar el Santísimo Sacramento de manera personal ante el Sagrario o expuesto en una Hora Santa o en una Capilla de Adoración Perpetua, sabemos que esto no siempre es posible, y una posibilidad de adorar a nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía es a través de la transmisión en vivo desde una Capilla de Adoración.

En esta señal del canal católico 'Catholify' puedes ver el Santísimo Sacramento en una señal que se transmite en vivo las 24 horas del día desde la Capilla del Santísimo en la Parroquia Our Lady of Sorrows en Birmingham, Alabama.

jueves, 29 de agosto de 2019

Las 24 hermosas Súplicas a Nuestro Señor Jesucristo de San Juan Crisóstomo.

 
San Juan Crisóstomo es uno de los llamados 'Santos Padres de la Iglesia Primitiva', es uno de los Cuatro Grandes Padres de Oriente. 

Los Padres de la Iglesia llevan ese título porque debido a sus aportes doctrinales y espirituales pusieron la semilla y sentaron en los primeros siglos del Cristianismo las bases teológicas, doctrinales, litúrgicas y morales de la Fe de la Iglesia Cristiana. 

Hasta nuestros días las Iglesias católicos de ritos orientales siguen celebrando la Misa cuyo marco litúrgico se atribuye a San Juan Crisóstomo en el siglo IV. 

Estas 24 súplicas al Señor son atribuidas a este gran santo y muchos cristianos en oriente las recitan diariamente.

La tradición oriental afirma que son 24 en alusión a las 24 horas del día, en el sentido de que debemos rogar al Señor a toda hora, aunque claro está que se pueden hacer todas de una sola vez, por ejemplo, al inicio del día.

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Los 24 'Oh Señor' de San Juan Crisóstomo.


1. Oh Señor, no me prives de Tu Bendición Celestial.

2. Oh Señor, líbrame del tormento eterno.

3. Oh Señor, si yo pequé por pensamientos, palabras o acciones, perdóname.

4. Oh Señor, líbrame de toda ignorancia, de la mezquindad del alma y de la dureza del corazón.

5. Oh Señor, líbrame de toda tentación.

6. Oh Señor, ilumina mi corazón oscurecido por los deseos del maligno.

7. Oh Señor, siendo yo un ser humano, soy pecador. Siendo el Señor Dios, perdóname en Tu Amor, pues Tú sabes que mi alma es débil.

8. Oh Señor, envía tu Gracia en mi auxilio, para que yo pueda glorificar Tu Santo Nombre.

9. Oh Señor Jesucristo, inscribe a Tu siervo en el Libro de la Vida y concédeme un fin bendecido.

10. Oh Señor mi Dios, aunque no haya hecho el bien para Ti, sin embargo concédeme, de acuerdo con Tu Gracia, que pueda comenzar a hacerlo.

11. Oh Señor, rocía mi corazón con Tu Gracia.

12. Oh Señor del Cielo y de la tierra, acuérdate de mi, Tu siervo pecador, impuro y frío de corazón, en Tu Reino.

13. Oh Señor, acepta mi arrepentimiento.

14. Oh Señor, no me abandones.

15. Oh Señor, sálvame de la tentación.

16. Oh Señor, concédeme pensamientos puros.

17. Oh Señor, concédeme las lágrimas del arrepentimiento, el recuerdo de la muerte y el sentido de la paz.

18. Oh Señor, concédeme la humildad, la caridad y la obediencia.

19. Oh Señor, concédeme la confesión de los pecados.

20. Oh Señor, concédeme la tolerancia, la magnanimidad y la dulzura.

21. Oh Señor, sitúa en mí la fuente de todas las bendiciones: el temor de Ti en mi corazón.

22. Oh Señor, concede que pueda amarte con todo mi corazón y toda mi alma, y que pueda obedecer siempre tu voluntad.

23. Oh Señor, defiéndeme de las personas y también de los demonios, de las pasiones, de todos los errores.

24. Oh Señor, que creó al todo y que sobre el todo ejerces Tu Voluntad, haz que Tu Voluntad también me tome, yo pecador, por Tu Eterna Bendición. Amén.

lunes, 19 de agosto de 2019

¿La Iglesia católica odia a los homosexuales? Te decimos la verdad.

 
Si hay una idea fuertemente instalada en la mentalidad de la sociedad occidental es aquella de que el catolicismo odia a los homosexuales, que los detesta, que si no fuera por los derechos humanos los metería a todos a la hoguera. Pues nada más falso. La Iglesia católica no solo no odia a los homosexuales, sino que condena gravemente cualquier expresión de discriminación u odio contra ellos.

Sí, aunque te sorprenda, dentro del sistema moral cristiano de la Iglesia católica es un pecado ofender a los homosexuales, y si algún católico agrede física o verbalmente o incluso si tan solo piensa (en el catolicismo existe el pecado de pensamiento) algo malo sobre algún homosexual, es su deber confesarse y hacer penitencia por esa falta contra el prójimo. 

¿Pero y eso de cuando a acá? ¿Cuando cambiaron las reglas? No, nunca han cambiado, la Iglesia siempre ha enseñado que es contrario a la voluntad de Dios ofender de cualquier manera a su prójimo, pues la ley de Cristo es la ley del amor; amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

El Catecismo dice al respecto del trato hacia los homosexuales:

"Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta." (CIC, 2358).

¿Entonces la Iglesia ya acepta el matrimonio entre personas del mismo sexo? ¡NO! Y es aquí donde surgen todas las confusiones. La Iglesia mantiene inalterable su posición (que no es que la haya creado ella por su cuenta, sino que la recibió de Dios a través de la Revelación) de que el matrimonio es una institución establecida entre un hombre y una mujer. 

¿Pero entonces cómo es eso de que la Iglesia condena hasta los pensamientos contra los homosexuales pero está en contra de que se casen? Bueno, la respuesta es: ¡Porque los ama! 

Sí, sabemos que según la mentalidad del mundo, la "prueba de amor" que la Iglesia podría darle a las personas homosexuales sería exclusivamente la de aprobar sus uniones. Pero el amor no solo es consentir, amar es querer el mayor bien para la persona amada, y la Iglesia está convencida de que estas uniones ofenden gravemente a Dios, por lo que consentirlas sería hacerle un profundo daño a quienes buscan establecerlas. La Iglesia solo obedece lo que ha recibido en el Depósito de la Fe Revelada y actúa en consecuencia por el bien y la salvación de las almas.
 
¿Y por qué reprueba Dios estas uniones si están basadas en el amor?

Los católicos no negamos que pueda existir amor entre dos personas del mismo sexo, pero de ahí no se desprende que deba tratarse de amor erótico, y que tengan que llevar implícita la intimidad sexual, la cual creemos que Dios ha reservado para una relación específica, el matrimonio entre un hombre y una mujer. Un padre y un hijo se aman profundamente, y no podríamos justificar con eso que tuvieran intimidad sexual. El sentimiento de amor no es la única condición para entablar uniones sexuales.

Dos hombres o dos mujeres pueden experimentar un auténtico y profundo amor fraterno, pero si éste deviene en una forma de "amor" erótico, se trata de una distorsión.

Dios ha creado dos clases de cuerpos humanos para ser complementarios, y que al unirse físicamente, unen también la dimensión espiritual (dimensión unitiva de la sexualidad humana), y estableciendo una perfecta comunión quedan abiertos al don de la vida (la reproducción). 

No existe la complementariedad física entre dos cuerpos del mismo sexo, por lo que sus relaciones no cumplen con el sentido unitivo, ni mucho menos con el reproductivo. 

¿Qué puede hacer entonces una persona con esta inclinación fuertemente arraigada?

Citamos de nueva cuenta el Catecismo: "Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana." (CIC 2359).


Y la perfección cristiana es el amor. La persona homosexual está llamada a amar, esa es la vocación fundamental de todos los seres humanos, el amor. Pero la expresión del amor se cumple en las distintas facetas de la vida de maneras específicas y fuera del matrimonio entre hombre y mujer, la expresión del amor no incluye la sexualidad. Si una persona definitivamente no cree posible establecer una relación con alguien del sexo opuesto, bien puede, guardando la castidad, amar profundamente al prójimo por medio de las obras de misericordia al modelo del amor perfecto que es del Cristo. 

martes, 13 de agosto de 2019

Oración del padre Ghislain Roy para liberación por haber estado en el ocultismo o nueva era (yoga, reiki, astrología, etc.)



En el nombre de Jesús rechazo a Satanás; en el nombre de Jesús rechazo todo espíritu de mal, de desgana de vivir. En el nombre de Jesús rechazo todo espíritu de ira, de tristeza, de miedo, de desanimo. En el nombre de Jesús rechazo todo espíritu de pensamiento negativo, de obsesión. 

En el nombre de Jesús, que todo lo que no sea de Jesús salga de mí definitivamente. 

En el nombre de Jesús rechazo todo espíritu de reiki, de yoga, de astrología, de cartomancia. En el nombre de Jesús, que todo espíritu de prácticas ocultistas salga de mí definitivamente para ir al pie de la cruz de Jesús. 

Renuncio a todo espíritu de angustia. 

Virgen María, libera definitivamente mi corazón de todo aquello que no es de Jesús.

Jesús, creo que me estás liberando en este momento de todo espíritu de música que no viene de ti. La Sangre de Jesús me libera. La Virgen María me libera.

Gracias Jesús, gracias Jesús, gracias Jesús.

Que todos esos espíritus sean llevados al pie de la cruz de Jesús, ahí donde fueron vencidos por la Sangre de Jesús. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Padre Ghislain Roy.
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